Una mirada a la cumbre de APEC: A pesar de la gravedad de nuestra situación, hay motivos para la esperanza en Educación

 

Cuando se habla de la educación peruana, es fácil señalar las grandes carencias y serios desafíos que enfrentamos; se habla de la brecha de infraestructura de más de 160 mil millones de soles, y parecemos anclados en los peores resultados obtenidos en los años 2000 y 2012 en evaluaciones internacionales y en reportes nacionales desactualizados por falta de recolección de datos. Considero que es momento de rescatar lo bueno y enfocarnos en lo que hemos logrado a pesar de las carencias y que nos destaca en la región, tal vez para desánimo de los agoreros de catástrofes.

La recientemente clausurada reunión de APEC fue una oportunidad para enfocarnos en planes a futuro y buscar motivos para la esperanza. Los compromisos y logros alcanzados en este marco de cooperación y las políticas locales refuerzan la idea de que el cambio es posible y nadie se queda atrás. No puedo ser imparcial y lo reconozco, pues, en un gesto que observo, a pesar de tres cambios de ministro, se ha mantenido una línea estratégica pensada en función del Perú.

En este marco la suscripción del memorándum de entendimiento con la República Popular China abre nuevas oportunidades para la formación docente y el aprendizaje cultural, con 100 becas completas para profesores, 500 cupos para el aprendizaje de chino de forma digital y 300 plazas de intercambio en el campamento de verano además del acceso a recursos digitales y proyectos técnicos innovadores como el Taller Labán, así como la reciente contribución de 560 mil dólares de Google para la formación en inteligencia artificial que impactará a más de 50 mil docentes y estudiantes en el Perú.

Debo señalar que, desde el inicio de mi gestión en diciembre de 2022 resultaban evidentes las limitaciones presupuestales y la dificultad para alcanzar consensos. A pesar de ello, el Ministerio de Educación ha logrado implementar programas para mejorar la infraestructura escolar. Se podrá criticar que aún estamos lejos, pues el abandono lleva décadas, pero no es justo minimizar avances como el proyecto de 75 Escuelas Bicentenario, diseñadas de gobierno a gobierno con el apoyo del Reino Unido y Finlandia, ofreciendo aulas flexibles y modernas que beneficiarán a 120,000 estudiantes. Estas ya se están entregando y han sido construidas en menos de un año, un tiempo impresionante para nuestro lento aparato estatal. No menos importante, por su mayor alcance, es el programa de escuelas modulares, que pueden ser instaladas en cuestión de días. La experiencia adquirida durante nuestra gestión, demostró que es posible, concertando voluntades, fijar una meta de mil escuelas modulares y cien colegios bicentenario por año y cerrar así la brecha educativa en diez años.

Cabe señalar que, como nación, es importante garantizar que las modernas escuelas y los también remodelados Colegios Emblemáticos, reciban un mantenimiento acorde con su calidad y envergadura, una iniciativa que esta administración ha retomado, después de haber sido mediatizada desde el gobierno de Ollanta Humala. Mantener las escuelas construidas con gran esfuerzo, será un desafío adicional en un país como el nuestro en el que pocos gobiernos se animan a continuar proyectos que no son de su autoría, y mucho menos de su partido político.

Sin embargo, cuando el horizonte claro es el desarrollo del país, las políticas públicas deben continuar y optimizarse como es el caso del programa Beca 18 que, a pesar de un perverso intento de corromper sus normas para favorecer a una institución, hecho que fue advertido y corregido de inmediato, ha sido una herramienta transformadora, permitiendo que más de 96,000 jóvenes vulnerables accedan a la educación superior, con un impacto directo en la movilidad social y la reducción de la pobreza. Más del 92% de los becarios son la primera generación de sus familias en acceder a la universidad, un testimonio del poder de la educación para cambiar vidas y que le entregará al país muchas historias de éxito con el incremento a 50 mil becas al 2026 por parte del gobierno actual.

En este camino de fortalecer los aprendizajes de los estudiantes del país, El Minedu ha sido líder, a lo largo de casi medio siglo, en la implementación de programas pioneros e iniciativas disruptivas para usar la tecnología en la mejora de la calidad educativa, promoviendo proyectos de uso de computadoras en el aula, robótica escolar, incluso en quechua y ampliación de la conectividad en las escuelas, lo que hizo posible que el equipo responsable del portal PeruEduca pudiera diseñar iniciativas como "Educación en la nube” apoyadas por iniciativas privadas como la TV educativa, para facilitar el acceso a recursos digitales y plataformas de aprendizaje en línea.

Aunque el sistema educativo peruano enfrenta desafíos significativos, las iniciativas y avances mencionados ofrecen motivos para el entusiasmo. Es tiempo de mirar al futuro con esperanza. La inversión en infraestructura, la mejora en la calidad docente, la implementación de tecnologías educativas y los programas de incentivos son totalmente factibles y podrían servir de base a cualquier plataforma política que apunte a comprometerse con el desarrollo de la educación de todos los peruanos.

Es fundamental que estas iniciativas se mantengan y fortalezcan para garantizar una educación de calidad para todos. La colaboración entre el gobierno, la comunidad educativa y la sociedad en general que forma parte del Pacto Social por la Educación, promovido por el gobierno, será clave para superar los obstáculos y construir un futuro educativo más prometedor.

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