¿Es el nombre el arquetipo de la cosa? ¿Basta nombrar para cambiarla?
“si como el griego afirma en
el Cratilo, el nombre es arquetipo de la cosa…” J.L. Borges
La mención
de Borges al Cratilo de Platón en su poema El Gólem no es casual.
Este diálogo filosófico aborda la relación entre las palabras y las cosas,
cuestionando si los nombres son convenciones arbitrarias o si poseen un vínculo
esencial con la realidad. En el fondo, plantea una cuestión que sigue siendo
relevante hoy: ¿puede el lenguaje cambiar la naturaleza de las cosas? Este
deseo inconsciente de modificar la realidad al renombrarla está presente en
muchas esferas de la vida contemporánea, desde el deporte hasta la política.
Un ejemplo
cotidiano de este fenómeno es el uso de "clasificatorias" en
lugar de "eliminatorias" para referirse a los torneos que
permiten llegar a la Copa del Mundo. Al cambiar el nombre, se intenta suavizar
el impacto negativo de la palabra "eliminatoria", que evoca fracaso y
derrota, y sustituirlo por un término más positivo que sugiera progreso y
posibilidad. Aunque el cambio es solo lingüístico, la intención es clara:
manipular nuestra percepción de la realidad, insinuando que las probabilidades
de éxito aumentarán simplemente al cambiar el nombre.
En la
política, esta práctica puede ser aún más peligrosa. La creación de etiquetas
como "organización criminal" puede servir para hacer más
condenables ciertos actos y manipular la justicia a favor de quienes detentan
el poder. Al etiquetar a un grupo como tal, se construye una narrativa que
justifica medidas extremas contra los enemigos políticos, aunque los hechos en
cuestión no se ajusten necesariamente a la definición tradicional de crimen
organizado. De este modo, el lenguaje se convierte en un arma de control
social, usado no solo para describir la realidad, sino para distorsionarla y
dominarla.
En ambos
casos, ya sea en el deporte o en la política, el deseo de forzar la
naturaleza de las cosas cambiándoles el nombre subraya el poder que las
palabras ejercen sobre nuestra percepción y la realidad que nos rodea.
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